Aro, aro, aro

Aro, aro, aro…

gritó un criollo bien plantao,

“no hay fogón que dure mucho

si arde pa’ un solo costao”.

Aro, aro, aro…

respondió desde el corral,

“cuando el fuego es de la patria

arde firme y sin igual”.

Aro, aro, aro…

dijo uno junto al ombú,

“no hay destino pa’ la tierra

si no lo hacemos entre tú y yo, ñandú”.

Aro, aro, aro…

se oyó fuerte en la llanura,

“la raíz de lo que somos

no se vende ni se apura”.

Aro, aro, aro…

dijo el viejo con razón,

“si olvidamos nuestra huella

se nos pierde el corazón”.

Aro, aro, aro…

y entre mate y guitarreo,

“la bandera no es un trapo,

es memoria y es deseo”.

Aro, aro, aro…

pa’ que lo tenga presente:

el fuego crece en la patria

si lo cuida toda la gente.