Asilo Unzué

El Asilo Unzué de Mar del Plata es un edificio de gran magnitud, que pocos años después de su inauguración, se utilizó como orfanato albergando a niños huérfanos y a madres solteras embarazadas enviadas por sus familias para evitar el escándalo de la sociedad de la época. Todos estaban al cuidado de monjas, y también de curas que visitaban la institución.

Hoy es un lugar que está remodelado casi en su totalidad. Sin embargo, el ala que todavía continúa tal como lo habitaban a principios del siglo XX, se convirtió en el hogar de incontables historias, relatadas por quienes se dedican a cuidar el edificio.

Los serenos nocturnos conocen muy bien aquellos pasillos, los cuales a un paso rápido terminan sus rondas, haciendo caso omiso a todo lo que sucede ahí dentro.

Existe una historia en particular, que cuenta acerca de una religiosa que encerrada en un subsuelo de ese sector del asilo. Al parecer estaba embarazada y tuvo a su hijo en ese lugar horripilante. Hasta el día de hoy, a las 3 de la mañana, se escucha el grito desgarrador de la monja y luego el llanto de un bebe. No se supo que pasó con ellos, pero desde aquel día sus voces vibran en las paredes del Asilo Unzué.

Pero eso no es lo único, recorriendo los pasillos, de las habitaciones salen risas de niñas jugando, ruidos a cajitas musicales usadas para dormir a los bebes, llantos, muebles que se arrastran, puertas que se cierran, y otras que se abren dejando escuchar eco de los rezos de las hermanas.

El ala maldita no tiene acceso a visitantes curiosos. Pero sus pasillos son tan inquietantes que ni los mismos serenos duran mucho tiempo trabajando allí.

¿Vos te animarías a ser parte del turno noche?