Existe un convento en Argentina que fue testigo de un combate, donde los que perdieron la vida en aquel lugar, fueron enterrados por un monje que habitaba allí. Tras pasar muchos años se convirtió en museo aquel convento, quedando los pasillos deshabitados, y dando lugar a la sensación de un frio inquietante. ¿Pero está realmente deshabitado?
Hoy les traigo una historia donde suena un órgano en una habitación vacía a los ojos humanos.
Innumerables son los relatos de cuidadores del Convento San Lorenzo, que aseguran con mucha tranquilidad que por esos pasillos no caminas solo.
Suceden cosas muy extrañas, desde hace muchos años. Una de las historias que puede poner los pelos de punta, cuenta que un día se escuchó un ruido descomunal en una de las habitaciones. Cuando los cuidadores llegaron, se encontraron con una situación que los dejó perplejos. La estantería había sido derrumbada. Revisaron las ventanas por si había sido el viento, sin embargo, estaban cerradas con traba, y nadie mas estaba allí. Pero lo que alertó a aquellas personas, fue que la madera se encontraba retorcida, tal como un bollo de papel.
Otro de los testimonios relata que han visto, no una, sino varias veces, a una figura que describen como un hombre con túnica, igual a un fraile de la época colonial. Deambula por los pasillos entre las arcadas del patio. No hay persona que haya pasado por allí, que no lo haya visto. Algunos dicen que fue el encargado de enterrar a los fallecidos en aquel combate por la independencia, y su alma continúa protegiendo a las almas perdidas.
En la iglesia del lugar, en plenas horas de silencio, donde nadie camina, se ha escuchado el órgano tocar, haciendo que el vigilante de turno concurra con rapidez a la escena, sin encontrar a nadie allí, cuando al momento de ingresar, la música automáticamente se frena.
Los cuidadores se lo toman con calma, dicen que el fraile es uno más entre ellos. Todos lo conocen, pero nadie le llegó a ver su rostro.
¿Te animarías a trabajar allí?
